Quién lleva a quién pa’ que se acabe la vaina?*

*Título inspirado por la letra del vallenato “Gota Fría”

Sin querer juzgar la decisión de la mayoría, sin querer imponer ideas que pertenecen a una persona que no vive esa realidad ardiente y delicada… Ojalá me perdonen en el caso de haber ofendido sus sentimientos.

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Imagen por cortesía de: http://kaosenlared.net

Parte 1: Opiniones, sentimientos e ideas…

Dado el hecho de que no fue tarea fácil la de recopilar declaraciones sobre este tema tan delicado, quisiera agradecer a las siguientes personas que han tomado el tiempo de reflexionar y expresar sus opiniones para ser además publicadas en este espacio:

Edith Ximena Peña Hidalgo de Madrid, España

Mercedes Sánchez de Bogotá, Colombia

Paola Medina de Istanbul, Turquía

Mil gracias, estimadas señoras! les deseo todo lo mejor y espero que pronto podamos brindar juntas el comienzo de una nueva historia para su linda Colombia.

¿Qué sentimientos ha generado a usted la noticia del acuerdo del cese de fuego?

“Alegría y sorpresa, tantos años de conflicto y procesos fallidos anteriores marcaban un escenario muy difícil. Lograr un acuerdo firme era prácticamente impensable a pesar de los avances logrados en el proceso. Las FARC no han sido un interlocutor confiable y la habilidad de los negociadores y los países garantes ha sido fundamental para llegar a un hecho histórico que me alegra y me hace sentir mayor esperanza en el futuro de Colombia.” (Edith Ximena Peña Hidalgo, 32 años, Economista INJUVE, Madrid)

“Esperanza, por vivir en una Colombia en paz, situación que nunca he conocido; Alegría, por pensar que puedo vivir en un país tranquilo; Temor, por la posible traición de las células que queden de la guerrilla y por los otros grupos (paramilitares, delincuencia común, narcotraficantes) que no han firmado (ni firmarán) un acuerdo de paz; Desconfianza, con la reinserción de guerrilleros en la sociedad.” (Mercedes Sánchez, +50 años, en la búsqueda de empleo, Bogotá)

“Alegría, esperanza, reconciliación y ansiedad.” (Paola Medina, 32 años, Profesora de Idiomas, Istanbul)

“Me ha generado alivio de saber que los acuerdos de paz se siguen teniendo en cuenta como un camino viable para resolver el conflicto armado en Colombia. Me ha generado confusion ver al ex-presidente Uribe, a quién tanto llegué a admirar en una época, hacer campaña para bloquear los acuerdos de paz.” (Anónimo, 25 años, Doctorante en Robótica, Villejuif (Francia))

¿Cómo piensa usted que se debe iniciar el proceso de reconciliación entre los FARC y las víctimas (y sus familias) de la violencia?

“El marco legal, las estructuras institucionales deben reforzarse para garantizar el cumplimiento de los acuerdos a través de programas como el de restitución de tierras, el desminado, la verdad, justicia y reparación integral. Llevará muchos años y recursos lograr este proceso en el que las FARC debe participar activamente y cumplir sus compromisos. Además, más allá de los recursos materiales es necesario un proceso de perdón y reconciliación en el que todos los colombianos estemos involucrados, luchar contra la política de odio, venganza y marginación. Se debe lograr una verdadera reinserción de los ex-combatientes de las FARC.” (Edith Ximena Peña Hidalgo)

Con un reconocimiento real por parte dela FARC, de los crímenes cometidos y un perdón a las familias de las víctimas. También con un castigo ‘negociado’ de acuerdo con los crímenes cometidos.” (Mercedes Sánchez)

“En primera instancia, la reconciliación debe ser asumida primeramente por la oposicion, aquella liderada por el expresidente Uribe quien queriendo ser protagonista juega un papel antagónico desde el principio del proceso de paz y en segundo lugar debe ser promovida por los mismos líderes que menosprecian los acuerdos, eliminando discursos guerreristas donde no hay lugar para política.” (Paola Medina)

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Imagen por cortesía de: https://etnicografica.wordpress.com

¿Cuénteme brevemente qué cosas espera que pasen a partir de ahora?

“El proceso será largo y complicado, en primer lugar se debe hacer efectiva la entrega de armas y la desmovilización total, aunque ya hay disidentes que quedarán al margen del proceso. La refrendación de los acuerdos en el plebiscito será el marco para que los colombianos aprueben el acuerdo en votación.

Paralelamente a lo anterior, que ya está en marcha, el gobierno debe recuperar las zonas ocupadas por las FARC y abandonadas históricamente por el Estado, eso requiere un plan de inversión y fortalecimiento institucional que llevará años e ingentes recursos humanos y económicos.

Las FARC empezarán su transformación en partido político para participar en las próximas elecciones y los disidentes seguirán en facciones pequeñas o en la delincuencia común, haciendo necesario que las fuerzas del Estado sigan combatiéndolas (a menor escala de lo que sucede ahora). El pueblo colombiano irá transitando a una realidad sin violencia que abrirá las puertas a un futuro mejor.” (Edith Ximena Peña Hidalgo)

“Que no haya más secuestros ni extorsiones. Que no haya más coches blindados ni patrullas acompañándolos, por las calles de las ciudades, intimidando a todo aquel que se cruce por su camino, por parte de los mafiosos y empleados del gobierno que abusan de las medidas de seguridad. Andan en coches blindados y con patrullas (pagados con los impuestos de los ciudadanos) para su cuidado personal. Esto último aplica para funcionarios del gobierno.

Que podamos viajar por las carreteras con tranquilidad. A mediano plazo, saber que hay guerrilleros insertados en la vida cotidiana.” (Mercedes Sánchez)

Qué gane el SI, que la oposición se una unidad nacional para la construcción e implementación de la paz, que el otro grupo subversivo ELN (Ejército de Liberación Nacional) siga el ejemplo y se una también por el país y se sumen al dialogo para que de igual forma cese el conflicto con ellos. Y que haya justicia para los gobernantes que de una y otra forma incentivaron y promulgaron con sus discursos y o acciones, a la guerra, à la usurpación de las tierras de los campesinos y que sean ellos los más favorecidos de todo el proceso puesto que han sido las víctimas  principales del conflicto .” (Paola Medina)

Parte 2: Pensamientos de un espectador expectante

I

Ciertas preguntas he de hacer

sin el afán de juzgar.

Solamente intento comprender

las razones y las causas;

y escuchar tanto los motivos

como las dudas.

¿Qué vecino no sueña

con una convivencia pacífica?

¿Por qué un “NO” a la búsqueda

de una nueva vía?

de una nueva vida?

de un nuevo mañana?

II

Pero es triste ver que

quienes ganan y quienes pierden

sean los mismos,

los de siempre.

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Imagen por cortesía de: http://reclutamientoforzado1.blogspot.fr/

Parte 3: Reflexión

Nota del autor: Es cierto es que 1) Nunca he vivido más de 4 meses en Colombia y solamente conocí una parte de Bogotá, una parte de Cundinamarca y una parte de Boyacá cuando estuve allí. Y esos sitios, los he conocido como turista. 2) Nunca he vivido una situación de conflicto y, 3) Nunca he perdido a un ser querido a causa de una situación de conflicto.

Por lo tanto, admito que cuanto más leo sobre este asunto, más preguntas me surgen. Y es esta la razón por la que me limitaré a contar mis impresiones personales, al igual que las dudas que he conseguido formular.

“¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Esa fue la pregunta con la que se encontraron los Colombianos en las urnas el pasado día 2 de Octubre de este año.

Ese mismo día, el periódico español El País cuenta que, “El plebiscito de este domingo ha obtenido unos resultados sorprendentes según las encuestas previas: el 50,21% de los votos ha rechazado la paz, y el 49,78% se ha decantado por el ‘sí’. El 60% de la abstención en la votación…”

¿Deberíamos interpretar que el voto del “NO” estaba expresando la disconformidad al Acuerdo?

Entonces, ¿podemos suponer que la mayoría de las personas que han votado el “No” verdaderamente ha leído el Acuerdo?

***

Hace 3 días, empecé a leer el “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” (en adelante, el Acuerdo). Por la primera vez desde mi lectura de “Los Tres Mosqueteros”, he vuelto a sentir una emoción extraordinaria por un texto. La única diferencia es que esa última es una novela ficticia mientras que la primera es un documento con un efecto tremendo sobre las vidas reales de personas existentes y por existir. Ni qué decir, el homenaje que significaría su implementación hacia los que ya dejaron este mundo, al haberse visto aprisionados en un conflicto que lleva más de medio siglo atosigando a Colombia.

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Imagen por cortesía de: https://periodistarural.wordpress.com

La primera impresión que tuve fue de puro agrado. Se debe a que el texto es sorprendentemente claro, sencillo y fácil de comprender. Me refiero a que los que se encargaron de redactarlo se preocuparon realmente para que no se requiera una formación especial ni una educación demasiada elevada para poder comprender el contenido del texto. Además, todos los puntos mencionados en las declaraciones en la Parte 2 se pueden ver tratados dentro del mismo. (Cierto es que echo en falta el Capítulo 3.3; simplemente, no aparece y estoy actualmente en la búsqueda activa de esas páginas.)

Dicho esto, sería interesante saber cuál ha sido el empeño del Gobierno Colombiano para concienciar al pueblo de la importancia de acceder y leer dicho Acuerdo. Al mismo tiempo y en paralelo, habría que ver cuánto esfuerzo ha ejercido la ciudadanía para acceder y leerlo. Basta con una visita a la página web Oficial del Acuerdo de Paz, para comprobar que la administración actual no ha escatimado ni en técnica ni en talento para hacer que dicha iniciativa sea aún más comprensible y que esté al alcance de todos. Pero, ¿cuál ha sido el alcance real de todo ese esfuerzo? ¿Ha llegado esa información a las comunidades más vulnerables y apartadas del país?

De igual manera, fue conmovedor descubrir lo integrador que es cada capítulo y cada punto que conciernen tanto a los ciudadanos como a los antiguos miembros de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo) que han pactado retornar a la vida civil. No solo mencionaba hombres, mujeres, niños, niñas y personas de edad avanzada. Igualmente consideraba las diferentes etnias, las situaciones geográficas, las distintas orientaciones sexuales así como las disimilitudes en sus necesidades, vulnerabilidades y sus potenciales contribuciones a la sociedad.

Sobre todo, el lector tiene la sensación de que se le otorga una consideración especial a las mujeres y niñas cuando se habla de la necesidad de protección de la ciudadanía, cuando mencionan iniciativas sobre la concesión de tierras, o algo tan sencillo como asegurar el acceso a servicios de salud para comunidades marginadas.

Por esta razón, cabe preguntar: ¿Cuantos de los que habitan en zonas rurales/marginadas/de alto riesgo han conseguido expresar su voto en las urnas? De la misma manera, ¿cuántas personas consideradas las más vulnerables en Colombia pudieron participar en las votaciones?

Lo siguiente que salta a la vista es que en más de una ocasión, se aludía en la posibilidad de revisar y en casos necesarios, de modificar las normas vigentes para ajustarse a la nueva realidad tras la firma del Acuerdo.

Entonces, al ponerse en el lugar de los votantes del “No”: ¿sería posible que ellos sintieran inseguridad al ver que podían haber aún más cambios de lo previsto? ¿y que esos cambios inesperados tengan que ver con lo que ya conocen y a lo que ya están acostumbrados? ¿y finalmente, que teman que dichos cambios les perjudique a ellos mientras que beneficie “demasiado” a los que creen que no son merecedores de “tanto” (comprensión, consideración, PERDÓN…)?

El Acuerdo es ambicioso pero esperanzador. Y como cualquier proyecto de esta magnitud, no hay duda de que se necesitarían montones de recursos (dinero, tiempo, esfuerzo y sobre todo voluntad!) para poder llevarlo a cabo. Luego es lógico que se quiera averiguar, ¿cómo se financiarían las acciones que corresponden a los acuerdos particulares, para comenzar a sentar las bases de una paz estable y duradera? (El Acuerdo menciona la posibilidad de aceptar ayuda internacional, tanto técnica como financiera para llevar a cabo dichas acciones.)

Sin querer analizar el Acuerdo en detalle, solamente me queda por preguntar ¿de qué manera participaría el pueblo Colombiano a la hora de llevar a la justicia y después, condenar y sancionar a las personas políticas vinculadas a organizaciones criminales?

Ahora que el mundo entero ya conoce la voluntad de los votantes, muchos se rascan la cabeza, preguntándose por las razones que han motivado los que elijieron el “No”. Pero vistas las cifras de dicha votación, en mi humilde opinión más que preguntar por qué ganó el “No”, quizás es incluso más importante saber por qué hubo un 63% de abstención.

No es cosa baladí, ya que en la parte introductoria del Acuerdo, se menciona que:

“La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.

Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz.”

– Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, Introducción, párrafos 7 y 8, páginas 4-5

Un artículo de la BBC cita la falta de consciencia de la ciudadanía en la efectividad de las votaciones para lograr cambios en la sociedad. Donde los comentarios más frecuentes son del tipo, “Mi voto no vale para nada.”

Otra razón mencionada por el mismo artículo era el poco tiempo que tenía el pueblo Colombiano para asimilar el Acuerdo.

Además, la meteorología parece que también ejerció un peso significativo, ya que los que habitan en la zona del Caribe fueron devastados por el huracán Matthew y no pudieron acudir a las urnas…

A mi modo de ver, habría que sumar a todas esas razones el hecho de que a lo largo de la historia de la democracia, muchos ya han sido los temas convertidos en lemas electorales y armas de politiqueo. En esos casos, los políticos parece que solo se preocupaban de si un éxito o un hito histórico se quedaría o no asociado con sus partidos. Y entonces, los medios de comunicación se llenan de discursos, entrevistas y declaraciones que poco a poco van asemejándose a una telenovela más que a una agenda seria al servicio del pueblo. Como consecuencia, el mismo pueblo se harta y se convence de que al votar estaría votando por, o mejor dicho, apoyando a un partido político.

Este es el peligro que se presenta cuando los políticos se apropian o tienen la intención de apropiarse de los buenos resultados de la implementación de sus plataformas/propuestas/promesas. Pués no es así. De hecho, el éxito de cualquier programa socio-político se debe a la participación del pueblo, y no a quiénes lo ha ideado porque el “idear” ya forma parte de sus descripciones laborales. Por lo tanto, el éxito de cualquier programa socio-político pertenece al pueblo. (Lamentablemente en los últimos años, está siendo más frecuente la cosecha de fracasos por parte de muchos ciudadanos.)

Últimamente, y en todo el mundo, los políticos han convertido el servicio público en un concurso para saber quién de entre ellos y sus rivales han hecho más (no necesariamente mejor) para el pueblo. Lo que debería ser una parte pequeña de la tarea de los políticos, lo que debería servirles para el marketing de sus partidos ahora se ha transformado en su razón de ser. No se puede negar que esto fatiga a cualquier ciudadano. Ese mismo ciudadano haría bien en expresar su cansancio.

En un entorno democrático se considera el ser “follonero” como un comportamiento normal y frecuentemente el motivo del jaleo es para quejarse. Cuanto más alboroto (entiéndanme, que sea del tipo pacífico y sin violencia), más ruido y más expresiones de descontento, mejor. Son síntomas de una democracia sana, viva, activa. En el momento que reina el silencio es cuando uno debería empezar a preocuparse.

En el caso de Colombia, es importante prestar atención tanto a los que estuvieron conformes, como a los que se opusieron al Acuerdo. Esa es la única manera de acercar posturas y llegar a una resolución. Pero sería muchísimo más interesante sacar lecciones a partir de lo que la prensa internacional ha llamado “la apatía electoral”.

 

-Fin-

Fuentes:

  1. “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”, disponible en: https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf
  2. Página web Oficial del Acuerdo de Paz entre Gobierno de Colombia y FARC: http://www.acuerdodepaz.gov.co/
  3. “Así han sido los resultados del plebiscito en Colombia”, disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/02/colombia/1475372741_072614.html

  4. “¿Qué proponen los que votaron por el no en el plebiscito?”, por CNN Español, disponible en: http://cnnespanol.cnn.com/2016/10/03/que-proponen-los-que-votaron-por-el-no-en-el-plebiscito/
  5. “Las razones por las que el ‘No’ se impuso en el plebiscito en Colombia”, por Boris Miranda, disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37537629

  6. “Qué dice de Colombia que haya habido 62% de abstención en el histórico plebiscito por el proceso de paz”, Redacción BBC Mundo, disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37539590

  7. “¿Es tendenciosa la pregunta del plebiscito en Colombia sobre los acuerdos de paz con las FARC?”, por Natalio Cosoy, disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37239265
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