Votantes majos, políticos ejemm…

Últimamente me estoy sintiendo cada vez más acogida en Madrid. Quizás es porque, debido a mi trabajo actual, me veo obligada a someterme en una intensa inmersión cultural: desde el idioma, hasta el uso de ese idioma para la comunicación corporativa. El caso es que, gracias a esa “obligada” (re)educación, tengo la oportunidad de conocer más a los españoles. Y ¿sabéis qué? Pues que son majos. Mucho.

Hacen que un país bonito sea aún más encantador por su calidez, amabilidad, tolerancia y alegría. Todo esto ha facilitado nuestra adaptación a los cambios del año pasado (mudanza desde Francia, nuevo trabajo, guardería del niño, etc.) y está contribuyendo a formar a mi hijo para convertirse en un ciudadano cercano, optimista y, ¿por qué no?, divertido.

Quizás una de las características que más me ha gustado de los españoles es su capacidad para quitarle hierro al asunto, lo que viene a decir que no se toman las cosas demasiado en serio. Eso hace que haya casi siempre un ambiente agradable.

Y lo más importante: contrario al mito de que son vagos, están demostrando ser bastante trabajadores, sobre todo la generación más joven. Cierto es que en todos lados siempre está el típico caradura, o el que es simplemente holgazán. Pero por lo general, trabajan mucho, trabajan bien, y si trabajan en lo que les apasiona, los resultados son impresionantes (fíjate en Antonio Banderas, Ainoa Arteta, Pedro Duque ,Mireia Belmonte, o estos académicos, entre otros).

Entonces, ¿por qué España tiene los dirigentes políticos que tiene?

Lo pregunto porque actualmente, observo que frente a toda esa riqueza de capital humano, y la gran potencial de construir un fuerte capital social, ningún líder votado por la mayoría parece representar a un español medio.

Un sabio una vez dijo que el pueblo se merece los políticos que le dirige. Y eso me hizo pensar:

¿Será por querer quitar hierro al asunto que perdonan y “se olvidan” del pasado, lo que les hace votar otra vez más a los mismos corruptos y sinvergüenzas de siempre?

¿Será porque trabajan tanto con el fin de revitalizar la economía que eligen el “menos malo” de los candidatos?

¿Será verdad aquello que escuché una vez en una peli: “España nunca aprende de sus errores”?

Sea cual sea la razón, esta reflexión me hizo mirar hacia otros países.

También me animó a hablar con personas de diferentes nacionalidades.

Me tentó a leer, escuchar entrevistas, buscar opiniones…

¿Y?

Me di cuenta de que muy poca gente se siente realmente representada por los políticos que actualmente dirigen sus países.

Incluso en Filipinas, donde uno puede encontrar los más fervientes defensores del presidente, la mayoría de las personas no se sienten identificadas ni con su política, ni con su persona. (No es tan difícil ver el porqué)

¿Entonces?

No sé. De verdad que no sé.

No obstante, en una entrevista, el actor José Sacristán compartió que: “lo malo es que los políticos salen de nosotros, que somos quienes los votamos”. ¿Estaríamos proyectando lo peor de nosotros hacia las personas a quienes vamos a delegar la gestión del país? Y en el caso de ser verdad, ¿qué dirían los psicólogos de esto?

Da mucho que pensar.

Así que si encontráis la respuesta me escribís o me comentáis algo en Facebook. Quisiera hallar la explicación. Gracias.